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| Cicatrices en la tierra que se abren al poco de infiltrarse el agua de las riadas en los acuíferos del valle de Lorca, Murcia. Grieta de unos 400 metros de longitud en El Esparragal (Puerto Lumbreras) aparecida después de la riada de la tristemente famosa rambla de Nogalte del 28 de septiembre de 2012. La grieta se encuentra en el límite occidental de una gran llanura de inundación endorreica de unos 100 km2 de extensión donde confluyen varias ramblas (Nogalte, El Murciano, la Torrecilla y Béjar por el norte y Purias y la Galera por el sur). Zanjas similares a ésta, aparecidas en otras partes del mundo, se asocian a derrumbes de galerías subterráneas (naturales o artificiales) también por efecto del agua infiltrada. |
Según datos oficiales del MAGRAMA, el agua subterránea en Lorca está a 50 metros de profundidad y no a 250 como se ha publicado en prensa. A 90 está en Totana y a 20 en Alhama de Murcia. Tres municipios murcianos enclavados en el Valle del Guadalentín. Dicho valle, es una depresión tectónica que se hunde entre relieves montañosos por el movimiento de fallas suroeste-nordeste. El desplazamiento de dichas fallas origina terremotos como el del 11 de mayo de 2011 en Lorca, que causó 9 muertos y cuantiosos daños materiales de los que sus habitantes aún no se han recuperado. (Ver también "El acuífero de Lorca no está sobreexplotado").

